¿Puedo recargar las pilas desechables?

¿Sabías que hay pilas que se pueden recargar para que vuelvan a desempeñar su función? Porque como todos sabemos, la duración de las pilas es finita, lo cual supone un gran inconveniente. Hay que cambiarlas de manera reiterada cada vez que se agotan y, ¿si nos quedamos sin pilas de repuesto en una situación de urgencia?  Atento que esto es para ti.
Por un lado, encontramos dos tipos de pilas:
  •           Pilas recargables. Se recargan a la corriente eléctrica a través de un dispositivo diseñado para ello exclusivamente.
  •           Pilas desechables que tiramos nada más usarlas. También se pueden recargar, pero el cómo lo sabrás si sigues leyendo.

¿Qué es una pila?

Las pilas son unos artilugios pequeños que sirven para acumular energía y transmitirla. Una vez que se acaba, deja de ejercer su función y dejan de servir. Pero hay trucos para alargar su vida.

Recargar pilas desechables

Recargar las pilas que creíamos que no era posible se puede conseguir a través de dos posibles métodos:

  •           A través de calor
  •           A través del frío

Si utilizas la luz solar como fuente de energía para alargar un poco más la utilidad de esas pilas que ibas a tirar, puedes hacerlo de dos maneras que seguro que te funcionarán:

 

  • Situar la parte de la pila de carga positiva de manera que la luz del sol incida directamente sobre ella.
  • En las condiciones adecuadas de temperatura, podremos llegar a conseguir hasta dos horas más de vida de las pilas gastadas.

Otra opción es servirse del congelador porque al exponer las pilas a bajas temperaturas se condensa la carga de la pila. Conseguirás unos minutos extra. Si las envuelves en papel absorbente o de aluminio,  conseguirás disfrutar de ellas un extra más.  ¿Cómo?

 

  1. Envuélvelas en papel absorbente y en papel de aluminio (para que no les afecte la humedad) y mételas en el congelador.
  2. Cuanto más tiempo permanezcan en el congelador mejor. Luego, retira solo el papel de aluminio.
  3. Espera unos minutos para que el papel absorbente acabe con la posible humedad.
  4. ¡Pruébalas!

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