El perfil de un pirómano

Hoy vamos a tratar el perfil de un pirómano y, para ello, primero debemos describir en qué consiste este trastorno.

La piromanía es una enfermedad mental o trastorno de la personalidad que se asocia con la falta de control de impulsos. Quien la padece siente una necesidad imparable de incendiar porque eso le genera un alivio emocional: vacío existencial, aburrimiento, frustración, rabia o deseo de protagonismo.

El perfil de un pirómano suele coincidir con varones jóvenes, de entre 15 y 30 años, que carecen de estabilidad familiar, emocional o laboral. Antes de provocar un incendio, éstos tienen un subidón de adrenalina que les hace estar casi en trance, pero son conscientes, sin importarles los daños que puedan causar. Una vez ven las llamas, se atrapan en ellas y liberan toda su tensión. Se quedan cerca del fuego e, incluso, pueden ser ellos mismos los que avisen a los bomberos. Aunque después confiesen, no se arrepienten. 

Es importante saber la diferencia entre un incendiario y una pirómano, pues el primero es una persona que quema un monte, mientras que el segundo constituye un grupo minoritario dentro de los incendiarios. En palabras del especialista V. Pedreira: “Del mismo modo que no podemos pensar que todos los ladrones son cleptómanos, no podemos decir que todos los incendiarios son pirómanos”.

Los incendios en los vehículos

Los incendios en los vehículos pueden ser muy  variables porque depende del tipo de vehículo, su antigüedad, las tecnologías que se hayan implantado, etc. De ahí que se necesite una rigurosa investigación para determinar las causas y distinguir las posibles responsabilidades.

Esto es así porque los vehículos son máquinas muy complejas fabricadas por elementos mecánicos en cuyo proceso y funcionamiento se exponen a unas temperaturas muy altas, además de estar compuestas por sistemas eléctricos y electrónicos que hacen de él una inmensa combinación de posibles focos de un incendio. Por ejemplo, fallos en el proceso de fabricación, reparaciones defectuosas, manipulación por parte de personal no cualificado, deficiente mantenimiento…

Las causas más comunes son:

  • La batería por ser una fuente de calor. Cualquier fallo puede provocar un mal contacto y producir una chispa que termine en un incendio.
  • Sobrecargas: cualquier líquido que incluya el vehículo, ya sea gasolina, aceite, líquido de frenos, etc. causa, a menudo, una ignición cuando existe una sobrecarga.
  • Conductor: colillas, cigarros que se caen y mecheros que no se colocan bien son los motivos principales porque su chispa con el contacto de los materiales inflamables del interior del coche pueden provocar llamas.

Clasificación de las mercancías peligrosas

Hoy vamos a hablar de la clasificación de las mercancías peligrosas según su riesgo:

  • Materias y objetos explosivos: desprenden gases a una temperatura o velocidad que puedan producir daños o reacciones exotérmicas. Son fuegos artificiales, bengalas
  • Gases: pueden ser peligrosos por su inflamabilidad, toxicidad, por ser asfixiantes, comburencia… Por ejemplo butano, cloro, aire a presión, etc.
  • Líquidos inflamables: su punto de inflamación es menor de 60 °C, como por ejemplo, la gasolina pintura.
  • Materias sólidas inflamables: materias pulverulentas, granuladas o pastosas que se inflaman fácilmente por contacto breve con una fuente de ignición. Un ejemplo es el carbrón.
  • Materias comburentes: al desprender oxígeno provocan la combustión de otras materias y los objetos que los contengan. Son productos como fertilizantes agua oxigenada.
  • Materias tóxicas e infecciosas: las primeras dañan la salud del ser humano o causa su muerte por inhalación, absorción cutánea o ingestión. La segunda contienen patógenos (bacterias o virus) que pueden provocar enfermedades en humanos y animales. Son los desechos médicos o, incluso, la sangre infectada.
  • Materias radiactivas: emiten gran cantidad de radiación perjudicial para la salud de personas y animales, como el uranio
  • Materias corrosivas: dañan el tejido epitelial de la piel, las mucosas o los ojos. Es, por ejemplo, el ácido sulfúrico.
  • Materias y objetos peligrosos diversos: a lo largo de su transporte suponen un peligro diferente de los que contemplan las restantes clases. Pueden ser las pilas de litio.

Intoxicación por monóxido de carbono

Hay que tener mucho cuidado con las intoxicaciones por monóxido de carbono porque es un gas inodoro y muy tóxico que produce una muerte lenta conforme lo vas respirando. Quien lo inhala se va durmiendo poco a poco. Suele ser causa de una mala combustión en las calderas para calefacción, en estufas de combustión, cocinas de carbón, braseros de ascuas, etc.

Suele ocurrir más en los meses de invierno debido al mal uso de los sistemas de calefacción, ya sea por fallos eléctricos o por despistes como dejarse velas encendidas.

El monóxido de carbono se produce por la combustión incompleta de un combustible, es decir, por falta de aire para arder. Debemos saber qué tenemos en nuestra vivienda que pueda crear este gas y estar al tanto de su estado:

  • Chimeneas: en un lugar con buena ventilación y hacer una revisión anual.
  • Calderas: situadas en el exterior o con aperturas al aire libre. Si la llama es amarilla es porque el calentador no estará funcionando bien.
  • Fogones: deben estar limpios para que la llama sea azul.
  • Estufas de combustible: deben tener buena ventilación y pasar sus revisiones correspondientes.
  • Braseros de carbón: no se aconseja usarlos porque son los más propensos a producir este gas debido a que no tienen aire bajo la mesa camilla.
  • Vehículos: no mantener el motor encendido dentro de una cochera por mucho tiempo.

La mejor protección es tener detectores de monóxido de carbono que nos avisen con una fuerte alarma cuando lo detecten. Son pequeños aparatos autónomos, con una batería que puede durar varios años, con fácil mantenimiento y baratos.