Maneras de extinguir un incendio

En entradas anteriores hemos visto las clases de fuego, esencial para saber cómo extinguir un incendio, pues dependerá del combustible que lo provoque. Lo que hay que hacer es romper la cadena que producen un incendio y retirar uno de los cuatro elementos que lo forman.

Puede ser por eliminación, es decir, cortando el suministro de gas, por eso es el mejor método para los incendios de gases. Nunca se debe de hacer con agua o extintor de polvo si no se sabe si podrás cortar el gas, pues podría provocar una explosión.

Otro tipo de extinción es la sofocación, supone eliminar el contacto del combustible con el aire con un elemento que no arda. Es un método efectivo para incendios de interiores. Son una buena opción los extintores de espuma porque crean una capa resistente de burbujas sobre la superficie del combustible impidiendo así el contacto con el aire.

El siguiente es por enfriamiento, utilizando el agua como sustancia más habitual porque necesita gran cantidad de calor para aumentar su temperatura y para evaporarse.

Por último, está el método de inhibición, en el que se elimina el incendio proyectando alguna sustancia que separe físicamente esos radicales y que además reaccionen con ellos. Es lo que hacen los extintores de polvo.

 

 

La importancia de etiquetar las sustancias peligrosas

Hay multitud de mercancías peligrosas que se comercializan a nivel mundial y, por ello, fue necesario crear unas bases comunes internacionales que identificaran y clasificaran el peligro de estas sustancias dañinas. Se hizo por primera vez hace 30 años con el objetivo de mejorar la protección de la salud humana y del medio ambiente.

El Sistema Globalmente Armonizado, creado por Naciones Unidas en 2003, divide las mezclas en tres familias de peligro:

  • Peligros físicos:  explosivas, inflamables, sometidas a presión, corrosivas, etc.
  • Peligros para la salud humana: tóxicas, cancerígenas, mutagénicas…
  • Peligros para el medio ambiente: afectan al medio acuático y a la capa de ozono.

En la etiqueta de cada producto peligroso deben aparecer indicaciones para que el consumidor final tenga unos conocimientos básicos sobre su peligrosidad, tales como:

  • Una palabra de advertencia
  • Indicaciones de peligro: identificadas con una H, 3 cifras y una frase que categoriza al peligro. Por ejemplo: “H331 Tóxico si se inhala
  • Consejos de prudencia: con la letra P, 3 crifras y una frase de consejo. Por ejemplo: “P232 Proteger de la humedad“.

Estas sustancias de las que hablamos como peligrosas son todas inflamables y pueden ser sólidos, líquidos, gases o aerosoles. Su clasificación la trataremos en otra entrada del blog.

Consejos para minimizar los incendios en los hogares

Los incendios en hogares son más comunes de lo que nos pensamos y, por eso, es importante conocer qué aspectos pueden minimizarlos. Según un estudio de La Asociación de Técnicos Profesionales de Bomberos (APTB) y MAPFRE los puntos a tener en cuenta son:

  • Suelen ser causados por aparatos generadores de calor, electricidad y cigarrillos.
  • Tienden a darse en el salón, dormitorio y cocina.
  • Los más perjudicados son los mayores de 65 años, que viven solos y con discapacidad, siendo la mayor causa de fallecimiento la inhalación de humo  y quemaduras.
  • Son más propensos en los meses de invierno y durante el día, aunque el 40% se producen por la noche. 

Respecto al primer punto, los consejos que se pueden dar son:

  • No poner prendas mojadas sobre estufas o radiadores.
  • Alejar los radiadores  con las resistencias visibles de los muebles o cortinas al menos un metro, pues generan mucha temperatura.
  • Usar, preferentemente, radiadores de aceite, de agua o termoventiladores ya que generan menor temperatura.
  • Pasar periódicamente las revisiones a tu caldera e instalar detectores de CO en la vivienda.
  • Tener cuidado con los braseros de las mesas camilla porque puede colarse la faldilla, calzado o cualquier objeto.
  • Si tienes chimenea, instala una puerta de seguridad que disminuya la radiación que generan las llamas.
  • Limpiar anualmente la salida de humos.

Características de la ropa de trabajo ignífuga

Existen profesiones, como la de bombero, que por su cercanía al fuego necesitan una ropa de trabajo especial que les protejan del contacto con las llamas y de los diferentes calores. Este tipo de prenda se llama ropa de trabajo ignífuga.
Por ley, estas vestimentas deben comprender prendas exteriores, fabricadas a partir de materiales flexibles para proteger el cuerpo de la persona.  Es decir, es una prenda específica para la protección del cuello, los brazos, las piernas y la parte superior e inferior del busto del bombero, pero excluyendo la cabeza, las manos y los pies. En el caso de la cabeza  deberán usarse capuces de EPI, en el de los pies cubrebotas.
Estos trajes especiales no deben de ser combustibles, han de resistir al calor, mantener la integridad y resistencia, toxicidad y transparencia de humos. Por supuesto, tienen que ser cómodos para facilitar el movimiento del trabajador.
Hay diferentes tipos de categoría de ropa ignífuga en función de la temperatura ambiente. Si es inferior a 100º, se usan los de categoría II, sin embargo, si es superior y hay llamas y grandes proyeccciones de material fundido, se emplean los de categoría III.
Estos EPIS no quiere decir que estén hechos para luchar contra el fuego, sino que su capacidad retardante se reduce si las prendas protectoras entran directamente en contacto con las llamas. Además, hay que tener en cuenta que no sirven como protección ante la electricidad, a no ser que lo especifique en la etiqueta.