¿De qué depende la combustibilidad de un líquido?

Hoy dedicaremos la entrada a la clase B de combustibles, los cuales son líquidos orgánicos de la familia de los alcoholes como son el metanol, el que se usa para quemar, o etanol, el de las bebidas o desinfectantes sanitario. Las características de las que depende un líquido combustible son:

  • Punto de inflamación: temperatura a la que ardería un combustible con el aire debido a la cantidad de vapores que se desprenderían. En el caso del etanol es de 13ºC y en el del metanol de 12ºC.
  • Presión de vapor: mide la volatilidad del liquido, siendo éste más peligroso cuanto más presión haya respecto a una misma temperatura. El metanol es el doble de volátil que el etanol.
  • Temperatura de ebullición: temperatura a la que un líquido pasa a estado gaseoso. Relacionada con la presión de vapor y la facilidad de generar gases.
  • Rango de inflamabilidad: mide en qué condiciones un líquido produce suficientes vapores que al mezclarse con el aire se inflamarían al aplicar una fuente de calor. Esto dependerá de la cantidad de oxígeno que ese líquido requiera para reaccionar. El metanol tiene un rango dos veces mayor que el etanol, por eso se usa para cocinar.

 

Información sacada del Proyecto Aprende Emergencias Puede Salvar Una Vida.

¿De qué depende la combustibilidad de la madera?

Hoy vamos a hablar de la clase A de fuego, es decir, de los sólidos inflamables que generan brasas. Nos vamos a centrar concretamente en la madera, material que se usa para las chimeneas y barbacoas, pero, ¿de qué depende la combustibilidad de ésta?

  • Humedad: cuanto más fresca más le costará arder.
  • Composición: hay maderas que arden antes que otras según su origen. El pino por ejemplo arde mucho mejor.
  • Tamaño: a menor tamaño más superficie de reacción y más facilidad para arder. Esto es así porque la descomposición química de materia orgánica se produce antes, motivo por el cual las ramas arden más rápido. 
  • Del comburente: a mayor cantidad de oxígeno mejor, por eso avivamos el fuego haciéndole aire.

Según el Reglamento europeo 1272/2008 se entiende por sólido inflamable una sustancia sólida que se inflama con facilidad o que puede provocar fuego o contribuir a provocar fuego por fricción. Y sustancias sólidas fácilmente inflamables son sustancias pulverulentas, granulares o pastosas que pueden prender por breve contacto con una fuente de ignición como es una cerilla encendida. La mayoría de sólidos que entran en esta clasificación son de uso laboral, por ejemplo, el carbón, para las barbacoas. 

Tipos de fuego según su combustible

Como bien sabemos, no todos los incendios son causados por la misma razón y éstos se clasifican diferente según la naturaleza del combustible. A nivel europeo los fuegos se regulan con la norma UNE-EN 2-1994/A1 (con última revisión de 2005) la cual establece las siguientes clases de fuego:

  • Clase A: SÓLIDOS. Son aquellos incendios provocados por sólidos inflamables que generan brasas, normalmente de naturaleza orgánica como la madera, tejidos, goma, papel y algunos tipos de plástico.
  • Clase B: LÍQUIDOS: el petróleo, la gasolina, aceites, pintura, alcohol o sólidos licuables  como la parafina, el asfalto, algunas ceras y plásticos.
  • Clase C: GASES: el metano o gas natural, el hidrógeno, el propano o el butano.
  • Clase D: METALES: el sodio, el magnesio, el potasio o muchos otros cuando estén reducidos a virutas muy finas (como el aluminio).
  • Clase F: ACEITES Y GRASAS DE COCINA. Incendios derivados de la utilización de estas materias en aparatos de cocina.

En el caso de los fuegos con presencia de electricidad hay que tener en cuenta si los extintores presentes han pasado las pruebas especiales que confirman que pueden usarse en presencia de aparatos electrónicos (viene indicado en la etiqueta). Eso sí, ha de hacerse siempre a más de un metro de distancia.